Este vestido sólo es cómodo para que me lo quiten tus manos y si ésta noche están torpes; entonces que me lo arranque tu boca. Nunca se me dieron mal los juegos, pero en éste sin duda gano yo la partida. Aposté todo a mis mejores cartas y las descubrí paulatinamente subiendo mi falda con mucha sutileza, ya sabes que mis piernas fueron siempre mis naipes favoritos. Lo suficiente como para distraer a tus ojos y ver tu jugada No te ofendas mi amor, pero la de los hombres es siempre jugada sencilla.
En la mesa; tu copa de whisky y la mía de vino y el liguero que perdí en la primera apuesta. A mi boca se le antoja el capricho de insinuarle a la tuya que ésta noche quieren mis labios ampliar recorrido y no dejar un rincón de tu cuerpo sin ser besado. Y mi lengua envidiosa, no puede por menos que humedecerlos mientras me miras, dejando claro que ella también quiere su parte y quiere lamerte con dulzura, o simplemente lamerte y disfrutar tu sabor.
Presumes de cartas y sé que mientes, todos los hombres lo hacen antes de darles la vuelta. Sé que tú también lo intentas, y me encanta el semblante serio que pones, porque consigues excitarme en silencio y que sólo mi vestido sepa que algo llora por dentro y sé que tú hasta lo intuyes.
Pero me encanta que lo hagas. Mi pecho comienza a apuntarte como posible culpable, te has convertido hoy en mi único objetivo y ya sabes cariño; conmigo, siempre gana la banca.
En la mesa; tu copa de whisky y la mía de vino y el liguero que perdí en la primera apuesta. A mi boca se le antoja el capricho de insinuarle a la tuya que ésta noche quieren mis labios ampliar recorrido y no dejar un rincón de tu cuerpo sin ser besado. Y mi lengua envidiosa, no puede por menos que humedecerlos mientras me miras, dejando claro que ella también quiere su parte y quiere lamerte con dulzura, o simplemente lamerte y disfrutar tu sabor.
Presumes de cartas y sé que mientes, todos los hombres lo hacen antes de darles la vuelta. Sé que tú también lo intentas, y me encanta el semblante serio que pones, porque consigues excitarme en silencio y que sólo mi vestido sepa que algo llora por dentro y sé que tú hasta lo intuyes.
Pero me encanta que lo hagas. Mi pecho comienza a apuntarte como posible culpable, te has convertido hoy en mi único objetivo y ya sabes cariño; conmigo, siempre gana la banca.
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